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Bulimia y la anorexia con inicio en la adultez

Si bien en la mayoría de los casos en que la bulimia y la anorexia existente en mujeres adultas corresponde a cuadros iniciados en la adolescencia, hay un porcentaje cuyo inicio es en la adultez.

Muchas veces está relacionado con crisis vitales como un divorcio, donde la mujer inconscientemente quiere volver a ser adolescente, intentando tener la figura de entonces. El crecimiento y la independencia de los hijos, o la pérdida de un ser querido pueden desatar la enfermedad en una mujer madura.

Otra causa de la bulimia y anorexia en edad adulta puede ser por enfermedades crónicas no mortales y metabólicas, como problemas con el páncreas y la tiroides, que podrían desencadenar un riesgo de vida.

Las afectadas suelen ser mujeres que viven haciendo dieta y se hacen obsesivas por los ejercicios excesivos, sin darse cuenta de los riesgos de una delgadez extrema.

Otra de las razones por la que la enfermedad aparece en mujeres adultas está asociada a la exigencia que sienten las mujeres por estar a la altura de lo que se espera de ellas: buenas madres, eficientes amas de casa, exitosas en su trabajo o profesión y sobre todo, buena presencia.

A diferencia de las adolescentes, las mujeres adultas que padecen bulimia y/o anorexia asumen su propia recuperación y no son llevadas al médico por sus familiares. El tratamiento tiene mejores resultados cuando se elige un profesional que atienda el padecimiento interno, para trabajar con las causas de la enfermedad y no sobre las consecuencias.

Fuente: diario Clarín

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El maltrato verbal al que están expuestos los niños

El maltrato al que están expuestas algunas mujeres, lamentablemente no es una novedad, y seguimos abogando para que ya no suceda. Cuando se habla de maltrato, por lo general pensamos en golpes de puño, pero existe un maltrato tanto o más poderoso y humillante, que es el maltrato verbal, sin que por ello estemos hablando solo de los insultos.

También es cierto que por lo general, cuando hablamos de maltrato, pensamos en la violencia que ejerce el varón sobre la mujer, y en una menor proporción, en sentido inverso.

Todo esto es cierto, es terrible y no tiene ningún tipo de justificativo. Ahora bien, prestamos atención al maltrato verbal que reciben los niños a diario?

Recibí un mail, que pretende ser gracioso, y de hecho, reconozco haber esbozado una sonrisa, pero al mismo tiempo me ha hecho pensar en las veces que hemos escuchado estas cosas cuando éramos niñas, e incluso, siendo madres, alguna que otra hemos dicho, sin ser plenamente consientes de sus consecuencias.

Transcribo algunas de ellas con la sola intención de que podamos reflexionar.

Todo lo que siempre necesité saber, lo aprendí de mi Madre:

-Mi madre me enseñó a APRECIAR UN TRABAJO BIEN HECHO:
“Si se van a matar, háganlo afuera. Acabo de terminar de limpiar!”

-Mi madre me enseñó RELIGIÓN:
“Reza para que esta mancha salga de la alfombra.”

-Mi madre me enseñó RAZONAMIENTO:
“Porque yo lo digo, por eso… y punto!!!!”

-Mi madre me enseñó IRONÍA:
“Tú sigue llorando, y vas a ver como te doy una buena razón para que llores de verdad.”

-Mi madre me enseñó técnicas de ODONTOLOGÍA:
“Me vuelves a contestar y te estampo los dientes contra la pared!!!”

-Mi madre me enseñó BIOLOGÍA:
“¡Tienes menos cerebro que un mosquito!”

-Mi madre me enseñó RECTITUD:
“Te voy a enderezar de un tortazo!!!”

Una es responsable de su propia felicidad

Nadie más que una es responsable de su propia felicidad y somos nosotras mismas quienes tenemos que actuar para conseguirla.

Según el psicólogo español Antoni Bolinches “las tres principales fuentes de felicidad de los adultos son la congruencia interna, la realización personal y el amor armónico”.

No se puede ser feliz sin estar en paz con una misma, por eso es fundamental ser coherente con lo que creemos y sentimos, aunque los valores sociales actualmente sean tan competitivos y hasta inhumanos.

Mantener nuestras propias convicciones es un reto que debemos enfrentar si queremos crecer verdaderamente.

Otro aspecto importante es tomar positivamente aquellas circunstancias que consideramos fracasos, viéndolas no como pérdidas, sino como inversiones a futuro, tratando de aprender de ellas.

La autoafirmación nos ayuda a ser como queremos y a alcanzar nuestros ideales. Trabajar con la autoestima nos ayuda a aceptarnos, a mejorar y a valorar más nuestro propio potencial y no el ajeno.

Esto también aplica en la realización personal, que va más allá del éxito profesional o económico, sino con expresar nuestras capacidades de manera de sentirnos satisfechas con quienes somos.

Finalmente, el amor armónico, según Bolinches, se logra cuando, al mejorar como personas, logramos querernos y valorarnos más. Como consecuencia, se logra encontrar una pareja a medida. Si tenemos una visión positiva de nosotras mismas, logramos evitar relaciones problemáticas, somos capaces de confiar en los sentimientos que el otro nos expresa porque nos sabemos merecedoras de un gran amor.

Adolescentes que se cortan así mismos la piel

Se da tanto en varones como en chicas. Esta práctica se llama cutting, risuka o self injury, y quienes la practican, se producen heridas superficiales con cualquier objeto cortante.

Es alarmante ver que cada vez más adolescentes se cortan así mismos la piel, para tratar de mitigar un dolor emocional. No buscan el suicidio, simplemente buscan algo afilado y se cortan en diferentes partes del cuerpo, principalmente en la zona de las muñecas, muy cerca de las venas, para aliviar el dolor y sentir placer.

En algún momento se asoció a la práctica de algunos jóvenes pertenecientes a algunas tribus urbanas, pero su hábito se extendió e incluso hay páginas y foros en Internet, donde intercambian experiencias y formas de cutting.

Al principio son cortes pequeños y se los producen ocasionalmente. Luego la práctica se hace más frecuente y con cortes más grandes. Por lo general, quienes hacen esto son personas retraídas, que les cuesta expresar lo que sienten, están siempre a la defensiva y son bastante solitarias.

El daño físico es irreversible, dado que las cicatrices raramente desaparecen. Esto sin mencionar los riesgos a los que se exponen, cuando se cortan con elementos oxidados o contaminados.

Termina tornándose en una adicción con todas sus características. Al principio hay una negación de la problemática, y poco a poco, el producirse cortes, se va transformando en una necesidad incontrolable.

El adolescente tiene que saber que ningún dolor, ni ninguna experiencia traumática se soluciona con esta práctica, y que existen otros modos de abordar los problemas típicos de la edad. Padres, familiares y amigos deben estar alerta ante estos casos, para así poder ayudarlos.

Las personas que son víctimas de manipulación

Para que exista una manipulación, debe establecerse una relación de desigualdad entre dos o más personas. Esto pasa porque por lo general, las víctimas de manipulación tienen ciertas actitudes frente a la vida que terminan haciendo que se ceda espacios, que son rápidamente tomados por quien ejerce la manipulación.

Las personas que son víctimas de manipulación suelen carecer de un proyecto personal en la vida, le temen al abandono, tienen sentimientos de culpa, necesitan mantener un status social o sienten inseguridad económica. Como trasfondo de éstas características hay una baja autoestima que provoca autocríticas y una necesidad de ser querido por todos, lo cual es imposible, porque más allá de quien se trate, cada persona va a tener gente que lo quiera, gente que no lo quiera, y gente a la que le resulte totalmente indiferente.

Trabajar sobre la autoestima es una tarea ardua, personal e intransferible, pero no es imposible. La autoestima no se mejora con el reconocimiento de los demás, ni con la fama, ni con el dinero, ni con las posesiones materiales. Es un proceso de reconstrucción personal con el objetivo de lograr una nueva y verdadera identidad.

A veces se cree que defender la propia identidad hace peligrar los vínculos con las personas queridas. No importa qué tan cercano sea el vínculo (esposo, padres, hijos) todos tienen derecho a defender su individualidad, desarrollándose como seres independientes.

Solo reconociendo nuestra propia identidad, aceptando ser como se es, y que existen tantas verdades como seres humanos en el planeta, es como podremos defender nuestros derechos. Hay que comenzar diciendo Sí, cuando realmente se siente que debe decirse, y decir No, cuando no estamos de acuerdo.

Poder sintonizar con nosotras mismas, nos da seguridad y esto va a facilitar que podamos transmitir a los demás lo que queremos.

En todas las relaciones humanas hay que ceder espacios, pero para que no se transforme en un abuso, debe ser recíproco.

Fuente: Suplemento mujer – Diario Clarín