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Bulimia y la anorexia con inicio en la adultez

Si bien en la mayoría de los casos en que la bulimia y la anorexia existente en mujeres adultas corresponde a cuadros iniciados en la adolescencia, hay un porcentaje cuyo inicio es en la adultez.

Muchas veces está relacionado con crisis vitales como un divorcio, donde la mujer inconscientemente quiere volver a ser adolescente, intentando tener la figura de entonces. El crecimiento y la independencia de los hijos, o la pérdida de un ser querido pueden desatar la enfermedad en una mujer madura.

Otra causa de la bulimia y anorexia en edad adulta puede ser por enfermedades crónicas no mortales y metabólicas, como problemas con el páncreas y la tiroides, que podrían desencadenar un riesgo de vida.

Las afectadas suelen ser mujeres que viven haciendo dieta y se hacen obsesivas por los ejercicios excesivos, sin darse cuenta de los riesgos de una delgadez extrema.

Otra de las razones por la que la enfermedad aparece en mujeres adultas está asociada a la exigencia que sienten las mujeres por estar a la altura de lo que se espera de ellas: buenas madres, eficientes amas de casa, exitosas en su trabajo o profesión y sobre todo, buena presencia.

A diferencia de las adolescentes, las mujeres adultas que padecen bulimia y/o anorexia asumen su propia recuperación y no son llevadas al médico por sus familiares. El tratamiento tiene mejores resultados cuando se elige un profesional que atienda el padecimiento interno, para trabajar con las causas de la enfermedad y no sobre las consecuencias.

Fuente: diario Clarín

Cuando la Vida nos ubica en caminos difíciles

A veces la Vida nos ubica en caminos que no tienen retorno y son difíciles de transitar. Una despedida, una enfermedad, un cambio en las cosas que creíamos inamovibles o estables.

El vacío parece ocupar todo el corazón, la mente divaga sin rumbo, volviendo al mismo tema una y otra vez. El dolor y la preocupación se instalan oscureciendo el presente y ennegreciendo el futuro, y esta percepción parece que no se va a ir nunca.

La Vida parece detenerse, nos paralizamos y nos sentimos impotentes.

Aunque nos cueste un gran esfuerzo, la única manera de volver a imprimir movimiento en nuestras vidas es la aceptación, que no significa bajar los brazos, resignadas. Es simplemente conectarnos con nuestro ser, reconociéndonos y darnos permiso para prepararnos para el cambio.

Recuperarse es darse el tiempo necesario para sanar la herida. El olvido no nos devuelve la vida. Las cosas realmente importantes no se olvidan y nos acompañan el resto de nuestra vida; sí se trata de comprender profundamente el significado que guarda cada experiencia.

Ayudan las actividades y la compañía que estimule nuestra confianza, que nos brinda serenidad y la posibilidad de ver las cosas desde otra perspectiva.

Si permitimos esto, una luz se enciende en medio de la oscuridad. Si conscientemente aceptamos la opción de estar atentos para ver las señales, el viaje personal puede continuar en paz.