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Los chismes en el ámbito laboral

Los chismes en el ámbito laboral pueden ser más arteros que los de los adolescentes en la escuela. El tema de los chismes es de prolongado debate teórico entre antropólogos y sociólogos.

Un sector del debate, la escuela funcionalista, considera al chisme como una herramienta útil para imponer reglas de convivencia y preservar la solidaridad colectiva. La otra escuela ve al chisme como un comportamiento hostil llevado a cabo por individuos que solo buscan promover sus propios intereses.

Varios estudios han demostrado que, una vez que alguien hace un comentario negativo sobre una persona ausente, la conversación se vuelve más agresiva, a menos de que alguien defienda al objeto de las críticas.

El chisme en el trabajo tiende a ser abrumadoramente negativo. A veces, en lugar de expresar críticas directas, se formulan comentarios sarcásticos velados. Otra táctica indirecta es clasificar con elogios a la persona que precedió en el puesto de trabajo a la persona que se quiere criticar.

Si te encuentras en la situación de escuchar una crítica de un colega, la mejor manera de frenar una cascada de mala onda es hacer preventivamente un comentario positivo sobre esa persona; y cuando las cosas se ponen feas y los chismes llegan a niveles agresivos, siempre queda una buena salida: “ Qué tal si nos ponemos a trabajar?”

Las personas que son víctimas de manipulación

Para que exista una manipulación, debe establecerse una relación de desigualdad entre dos o más personas. Esto pasa porque por lo general, las víctimas de manipulación tienen ciertas actitudes frente a la vida que terminan haciendo que se ceda espacios, que son rápidamente tomados por quien ejerce la manipulación.

Las personas que son víctimas de manipulación suelen carecer de un proyecto personal en la vida, le temen al abandono, tienen sentimientos de culpa, necesitan mantener un status social o sienten inseguridad económica. Como trasfondo de éstas características hay una baja autoestima que provoca autocríticas y una necesidad de ser querido por todos, lo cual es imposible, porque más allá de quien se trate, cada persona va a tener gente que lo quiera, gente que no lo quiera, y gente a la que le resulte totalmente indiferente.

Trabajar sobre la autoestima es una tarea ardua, personal e intransferible, pero no es imposible. La autoestima no se mejora con el reconocimiento de los demás, ni con la fama, ni con el dinero, ni con las posesiones materiales. Es un proceso de reconstrucción personal con el objetivo de lograr una nueva y verdadera identidad.

A veces se cree que defender la propia identidad hace peligrar los vínculos con las personas queridas. No importa qué tan cercano sea el vínculo (esposo, padres, hijos) todos tienen derecho a defender su individualidad, desarrollándose como seres independientes.

Solo reconociendo nuestra propia identidad, aceptando ser como se es, y que existen tantas verdades como seres humanos en el planeta, es como podremos defender nuestros derechos. Hay que comenzar diciendo Sí, cuando realmente se siente que debe decirse, y decir No, cuando no estamos de acuerdo.

Poder sintonizar con nosotras mismas, nos da seguridad y esto va a facilitar que podamos transmitir a los demás lo que queremos.

En todas las relaciones humanas hay que ceder espacios, pero para que no se transforme en un abuso, debe ser recíproco.

Fuente: Suplemento mujer – Diario Clarín